Girar o voltear el colchón: cómo hacerlo según el tipo que tengas

Año y medio con el mismo colchón, y te levantas cada mañana con la zona lumbar cargada, como si hubieras dormido en el sofá.

El colchón no está roto. Tiene una hondonada con la forma de tu cuerpo, justo donde llevas durmiendo desde el primer día, porque nunca lo has girado ni le has dado la vuelta.

No es un fallo del colchón. Es un cuidado que nadie explica al comprarlo, y que decide buena parte de si ese colchón dura ocho años o solo tres.

Colchón Imperial de Flex, detalle del lateral

Girar y voltear no son lo mismo

A cada colchón le toca una.

Voltear es darle la vuelta para dormir por la otra cara, y es la operación de los colchones de dos caras. Girar es rotarlo sobre su propio plano, cambiando la cabeza por los pies, y es la operación de los de una sola cara: como debajo no tienen otra superficie de descanso, no se pueden voltear, y el giro es su única forma de repartir el desgaste. No son dos cosas que se hagan a la vez ni dos maneras de hacer lo mismo: son la operación que le corresponde a cada tipo de colchón. Las definiciones completas están en el Glosario del descanso; aquí vamos al terreno práctico, con el colchón que tienes en casa.

Qué te toca según tu colchón

Depende de cuántas caras tenga.

Si tu colchón es de una sola cara —como el Imperial—: se gira, cabeza por pies, cada tres meses. Nunca se voltea, porque debajo no hay otra cara pensada para usarse.

Giro de un colchón de una sola cara: se rota sobre la base cambiando la cabeza por los pies, en los meses 1 y 3.
Giro de un colchón de una sola cara: se rota sobre la base, cabeza por pies.

Si tu colchón es de dos caras iguales —como el Nube o el Nimbus—: lo tuyo es el volteo. Al menos una vez durante los seis primeros meses y, a partir de ahí, cada tres. Es la cadencia oficial que fija el propio manual de garantía de Flex.

Volteo de un colchón de dos caras en cuatro pasos, en los meses 1, 3, 6 y 9: se levanta de canto sobre la base y se deja caer sobre la cara contraria.
Volteo de un colchón de dos caras: de canto sobre la base y se deja caer sobre la otra cara.

Si tu colchón es de dos caras distintas, una de verano y otra de invierno —como el Fresh Cool Pocket—, el criterio cambia, y con razón. Voltearlo cada tres meses como marca la norma general te dejaría durmiendo sobre la cara de invierno en pleno agosto. Para estos modelos recomendamos voltear por temporada, dos veces al año, en primavera y en otoño. No es una excepción arbitraria: en un reversible estacional, la cara que te conviene la decide el tiempo que hace, no el calendario de mantenimiento.

Estos tres casos cubren casi todo lo que hay en el mercado, y la mayoría de la confusión de mostrador viene de aplicar la regla de uno a un colchón que es de otro tipo: intentar voltear uno de una sola cara, o girar uno de dos caras creyendo que con eso ya está hecho el mantenimiento. La regla no es complicada una vez sabes de qué tipo es el tuyo. El problema es que casi nadie lo pregunta al comprarlo.

Cómo hacerlo bien y sin lesionarte

Entre dos, si pesa.

Un colchón de más de 50 kg, o de una medida superior a 150×200 cm, se mueve entre dos personas, lo gires o lo voltees. No es una recomendación blanda: es la que da el propio fabricante, y un colchón de matrimonio en muelles pesa lo suyo. Sujétalo por las asas laterales si las tiene, y evita doblarlo en ningún momento del proceso —solo los colchones articulables o enrollados están pensados para plegarse, y forzar el resto puede dañar el núcleo por dentro sin que se note desde fuera hasta meses después. Un truco sencillo para no depender de la memoria: haz coincidir el giro y el volteo con un cambio de estación o con el cambio de hora, que ya son fechas que de por sí recuerdas. Y ya que lo tienes de pie o apoyado en la pared, aprovecha para pasar el aspirador por ambas caras —basta con una vez al año— antes de devolverlo a su sitio.

Preguntas frecuentes

Girar y voltear no arregla un colchón mal elegido, pero sí alarga la vida del que tienes. Si no sabes de qué tipo es el tuyo, o si ya notas una zona más hundida que el resto, tráelo a la conversación la próxima vez que vengas por la tienda de la calle San Agustín, en Orihuela: te decimos si el problema es de mantenimiento o si ya toca cambiarlo.

Scroll to Top
1
Scan the code